viernes, 6 de mayo de 2011

Homecoming

Por ahí del 2002 aproximadamente; tuve el primer vistazo a un sistema GNU/Linux, un amigo que por ese entonces estudiaba informática, me presentó emocionado su nuevos sistema operativo que acaba de instalar en su pc; llevaba por nombre “Red hat” aquel sistema, no me causo gran extrañeza ya que lo vi parecido al sistema tradicional que yo ocupaba, sin embargo noté que utilizaba bastantes comandos diferentes a los que solía utilizar en Ms-Dos cuando era un niño.

No fue sino hasta años después que tuve mi primer interés en conocer algo nuevo, impulsado por una revista, y con la experiencia que te deja usar windows (cracker, parchar, etc) conseguí una copia de “Linspire 5.0” un sistema con kernel Linux de pago que me dejó maravillado al probar el live-cd, bastante emocionado correr un sistema operativo desde el cd sin instalarlo, una gozadera total probar aquella distro. A pesar de la emoción que me daba probar algo nuevo no podía instalarla ya que el pc era de la familia y yo no podía meterle mano.

Un tiempo después adquirí mi propio pc e impulsado por la misma revista conocí otra distro, bastante compacta que pesaba escasos 30 MB a lo mucho y que con ayuda de unetbooting (una herramienta muy útil) pude convertir una usb cualquiera en un llavero live de “Slitaz” mi gozo se repitió al igual que sucedió al probar linspire, pero con la ventaja de que esta vez el pc (portatil) era mio. Slitaz me gustó bastante incluso más que linspire, en especial por su sencillez y su velocidad, hasta su logo me gustó; aunque presentaba problemas con la red wi-fi, y al carecer completamente de conocimientos de este nuevo mundillo tuve miedo de instalarlo.

Sin embargo el gusanito de instalarme un sistema GNU/Linux ya se me había metido y no sería algo que desapareciera; ahí prosiguió hasta que un día tuve la determinación de instalarme una distro, documentándome un poco impulsado por la misma revista supe que la distro ideal para mí por que era la más recomendable para los novatos era “Ubuntu” sin embargo había leído que KDE era de aspecto soberbio y me centré en decidir entre openSUSE (KDE) y Kubuntu. Instale Kubuntu y tuve problemas por falta de ram, sin embargo no quería rendirme y terminé por probar, instalar y disfrutar Xubuntu y de ahí hasta el día de hoy sigo utilizando XFCE.
Pronto fui adaptandome y tomando como sistema operativo predeterminado ubuntu, borrando cualquier rastro de algún otro S.O. En este nuevo mundo opensurce, uno tiene la libertad de probar, así que eso hice, tuve que aprender mucho, probé y probé, Devian, pupyLinux, Gnome, KDE, XFCE, LXDE, Icewm, etc. El sofware de codigo abierto es un mundo muy amplio y aún queda mucho por probar
Un día decidí regresar a las raíces, me enteré que que abandonaron el proyecto Linspire, y regresé a aquella distro que me cautivo grandemente cuando la probé; sí me refiero a Slitaz, que ahora esta en su versión estable 3.0, pero que yo por mi parte tengo instalada la versión más actual cooking (considerada casi como la RC para la versión 4.0 de Slitaz) con Kernel 2.6.37 y midori mi navegador ligero favorito desde hace un tiempo, presentando algunos fallos en paginas pero aún así se me hace bastante rápido y estable.

Slitaz actualmente esta en crecimiento y se ve que los desarrolladores están haciendo su mejor esfuerzo, es una minidistro muy recomendable para los que quieren algo diferente a las distros derivadas de Devian, hay que aprender nuevos comandos, pero siempre es para bien ya que si te apasiona este mundo, aprender es lo mejor que puedes hacer. Xubuntu es mi distro favorita sin duda, sin embargo tengo un lugar muy especial para Slitaz, una de las razones por la que comenzó todo, y cuando me conseguí nuevamente una ISO de Slitaz me sentí como si “volviera a casa”
Con esta entrada le doy apertura a mi blog personal inspirado en GNU/Linux y ya estando listo para arrancar me quedo con la ingeniosa frase con que te recibe Slitaz al meter el live-cd

Boot Baby... Boot!